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Política, haters y puterío

fuck you hand in colours

Cafayate, haters y fake news

Según Wikipedia, la palabra hater hace referencia a un término empleado en Internet para denominar a los usuarios que difaman, desprecian o critican destructivamente a una persona.

Para los candidatos, funcionarios y políticos del Valle Calchaquí, los odiadores son los nuevos seguidores y principales alimentadores de lo que en la jerga política regional se llama puterío.

​Ese puterío, que según el argentinismo hacer referencia al chismerío barato, es tan potente como las fake news y principal alimento del pseudoperiodismo difundido a través de la redes sociales y los medios de comunicación (algunos para la desinformación).

Actualmente, y según un estudio pormenorizado de diariocafayate.com, la cantidad de haters y sus acciones virulentas han ido en aumento en las redes, chats y medios de comunicación del Valle Calchaquí: 8 de cada 10 publicaciones soporta la intervención de odiadores y trolls.

Pero, más grave aun, es que existen también medios, políticos y candidatos que favorecen (indirectamente) la práctica de los haters y los trolls y que se valen de estos para vulgarizar los debates públicos sobre los asuntos importantes y de interés colectivo.

El puterío y su acción por medio de los haters y los trolls está tan normalizado en las sociedades mediocres que cualquier papanatas puede salir a decir y opinar cualquier cosa

Las fake news, los haters y los trolls fuerzan a las periodistas y comunicadoras a cultivar ideas para actuar contra la polarización y los discursos de odio en las redes y medios de comunicación, además de salvar al oficio y proteger a la profesión.

Es decir, obligan a llegar a las personas que divulgan los mensajes de odio (los, las y les haters y trolls) y a sus seguidores y comunidades por medio de contenidos acerca del uso responsable de las redes sociales y foros de noticias en internet, radio y televisión.

La discrepancia sobre una cuestión política es generalmente inevitable pero, antes de adoptar una posición extremista, es aconsejable informarse, comprender los otros puntos de vista y ser empático con las personas.

Es importante evitar la normalización del ciberodio, porque su aceptación sería igual a mirar a otro lado cuando a una persona la están violentando. Además, se contribuye a la marginación y deshumanización de los grupos afectados.

En definitiva, ya desde la antigüedad existen los, las y les haters que justifican su desprecio y establecen su razonamiento como correcto, aunque no le sea. Pero, es solo como consecuencia de una mala canalización del amor.

María Toledo