El Comité de Emergencia altera la independencia de poderes

Cafayate | Crisis – El principio político de la forma de gobierno de Cafayate, que refiere a la separación de poderes, es perturbado por la figura del Comité de Emergencia y refleja el desequilibrio de su diplomacia.

Ese conjunto de personas, representantes de los poderes ejecutivo, judicial y legislativo, altera la cualidad fundamental de la democracia representativa, por un error técnico ajeno a sus responsabilidades.

La separación de poderes se refiere a la necesidad de dividir el poder político donde se encuentre, para garantizar la libertad y evitar los abusos, mediante la vigilancia recíproca. Esos controles y equilibrios son relaciones mutuas de autoridad.

El comité municipal, integrado por concejales, fiscal, jueza e intendente, entre otros, impide que «el poder detenga al poder». No debe esa delegación ser la proveniencia y ejecución de leyes, y la investigación y resolución de su regulación, al mismo tiempo y en el mismo lugar.

«Todo hombre y mujer que tiene poder se inclina a abusar del mismo; va hasta que encuentra límites»

Habitualmente, Cafayate goza de una «democracia exitosa», ya que la independencia del poder, judicial y su ministerio público, legislativo y ejecutivo, es íntegra. Es seguro que, los concejales, fiscal, jueza e intendente, saben esa separación: la de la libertad que garantiza un gobierno igualitario.

Pero, la violación del artículo 205 (que establece medidas para impedir la propagación de epidemias) reveló una crisis política en el comité de emergencia integrado por autoridades de las fuerzas de seguridad, sanitarias y de los tres poderes.

El ingreso «no habitual» de una estudiante bajo «conducta irresponsable» de un mecánico, demostró que la figura del comité impide vigilar, controlar y detener los excesos de los otros: y eso se completa con las amenazas y difamación por parte de un sector de la sociedad y de los medios de comunicación.

Como sucedió con las leyes de Roma, los más poderosos obtuvieron comisiones extraordinarias, y aniquilaron la autoridad del pueblo, y eso puso a los grandes negocios en manos de muy pocos individuos.

Diario Cafayate