Editorial Noviembre 9, 2014

Populismo versus República

editorial diario cafayate sobre la república vista aerea de la casa rosada

Creo que los desafíos que se nos vienen son bastante grandes y la propuesta específicamente es que desmantelar el populismo a través de la tecnología. El debate de izquierdas y derechas es más utilizado por los populistas que por las personas que están tratando de rescatar las instituciones.

El populismo se encarga primariamente a desmantelar instituciones poco a poco; a reescribir constituciones para poderlas acomodar a los antojos de los diferentes líderes corruptos que tiene en Latinoamérica. El populismo, sin embargo, no ha llegado allí por pura casualidad.

Y es parte de todos, no solo denunciar las atrocidades que el populismo comete contra las instituciones, también, reconocer el pésimo trabajo de los sistemas gubernamentales que precedieron y que llevaron a la absoluta crisis a las poblaciones y personas que en desesperación recurrieron a estos líderes.

A veces por vías democráticas y que por lo mismo justifican su permanencia en el poder. Por eso mismo más que la batalla entre izquierdas y derechas el debate se instala en populismo versus república. Por qué es la república la que realmente garantiza la institucionalidad del estado. Aristóteles y Sócrates vieron los defectos de la democracia.

Y los vieron por qué hay tres derechos inalienables a cada una de las personas; la vida, a través de la cual las personas pueden ejercer sus proyectos; la libertad, a través de la cual pueden expresarse, y por último, la propiedad privada, que comienza por el cuerpo que no es más que el cúmulo de todas las decisiones personales desde el día en que cada ser humano nace.

Estos tres derechos, sin embargo, pueden existir en las personas sin impedirlos en alguien más. Pero, qué sucede con el derecho a la salud, a la educación, a la vestimenta y a una serie de derechos que han sido exigidos por poblaciones en cada uno de los países y no han sido debidamente atendidos.

El problema con esos derechos, y que los griegos lo reconocieron desde ese entonces,  es que necesitan una renuncia previa del derecho de propiedad alguien más para poder ser otorgado. Y allí es donde los gobiernos han fallado. Porque nunca queda debidamente estipulado quien debe renunciar a esos derechos para otorgar a esos otros.

Entonces de ese malestar es que las poblaciones han decidido recurrir a los regímenes totalitarios y populistas que hoy se advierten. Independientemente de la ideología política, liberales o social demócratas, se debe instalar el debate sobre qué derechos se van a otorgar y con qué recursos se van a pagar. Si eso no queda establecido la población elegirá interminablemente a estos líderes.

Florentino dijo que el populismo es el atajo por el cual juagamos con las pasiones, ilusiones e ideales de la gente, para prometer lo que es imposible, aprovechándose de la miseria de las personas, dejando afuera absolutamente toda la razón y la lógica en la toma de decisiones; juega con la necesidad para, sencillamente, imponer una dictadura.

Los griegos también advirtieron sobre los tres tipos de gobierno. Una monarquía que se puede degenerar en dictadura, una aristocracia que se puede degenerar en una oligarquía o una democracia donde todos gobiernan que se genera en una demagogia. Cuando los griegos vieron estas formas de gobierno se dieron cuenta que la república era la respuesta.

Porque la república da tres institucionalidades: el monarca en la forma del presidente, la aristocracia en la forma de un parlamento y la democracia como el vehículo y la vía de comunicación. Es por eso que la república anula los vicios de una de las formas de gobierno para agrupar los tres y formar la institucionalidad que el populismo está destruyendo.

Hay un llamado a desmantelar el populismo a través de la tecnología, porque los cambios tecnológicos que están surgiendo, no van acompañados de la educación necesaria. Sin educación sobre la tecnología no habrá, jamás, prioridades claras. Por eso se perdió el respeto por el argumento y se erigió el valor de la falacia.

La única pasión digna de ser levantada es por la educación, por el intercambio de ideas, por el conocimiento, por querer ser personas empoderadas y no permitir que el populismo anule la dignidad de las personas haciéndoles creer que no son capaces si quiera de gobernar sus propias vidas y que necesita de un líder para hacer absolutamente todo y salir adelante.

La definición de Florentino explica que el populismo ama tanto a los pobres que los multiplica, porque lo que busca es esa multiplicación de miseria para seguir recibiendo un voto a través de cualquier objeto material que en ese momento la gente necesita. Entonces cual es el reto para que la población finalmente vea la república.

La población, desde la pirámide de maslo, está en lo más bajo. Es imperante que la gente vea la república, que es la respuesta que está en las instituciones, para que las futuras generaciones no sigan con los ciclos de pobreza producto de los gobiernos populares que obligaron a sus subordinados a admirarlos desproporcionadamente.

La admiración que hay en países como Argentina, Cuba o Venezuela, por sus regímenes, es absurda. Esa admiración no va guiada por la razón y el conocimiento. Muy pocos son los que en la Argentina reconocen que un Maestro prefiere trabajar de taxista. Mucho no ven la violación a los derechos, más bien se contenta con lo gratuito. Pero nada es gratis; todo viene pagado de algo.

La falta de institucionalidad facilita la corrupción. Y cuando la corrupción prolifera degeneran las virtudes de la república. En 2015 habrá elecciones en Argentina, y lamentablemente muchos candidatos van por la vía populista sin importar, sean de izquierdas o de derechas, porque el populismo se ha impregnado en todas las ideologías.

El mecanismo que los populistas usan, es el de seguir con el discurso de que una persona está mal porque otra está bien. Pero lo que la población debe rescatar es que todos pueden estar bien. Que el hecho de que una persona acumule riqueza no le impide a otra acumularla. Pero para eso se necesitan instituciones, seguridad jurídica y un estado de derecho.

Pero por sobre todas las cosas, las personas deberán rescatar el respeto y  la admiración por el debate de ideas con argumento, razón y lógica. En una población donde falta educación no va a exigir un debate de sus políticos, con estas tres virtudes y quedará finalmente doblegada el populismo a y sus pasiones.

Las herramientas que propone la era del conocimiento son la clave; utilizar las redes sociales, la tecnología y la facilidad de comunicación que existe con tan solo un clic, entre toda la república, donde se comparte idioma, cultura, culto; es también momento de las personas compartan sus ideas.

El objetivo para desmantelar el populismo, que no es más que la postergación de la pobreza, de la ignorancia y de mantener a los pueblos sometidos bajo la ilusión de que solo los bienes materiales son lo que importan a la hora de votar, recuerda que utilizando la tecnología y la república, que es el único sistema que rescata a las instituciones y se vale de la razón y la lógica, se puede lograr.

De la Redacción de Diario Cafayate