República Diciembre 9, 2018

Alfonsín en Democracia

Raúl Alfonsín Presidente Argentina

CAFAYATE (redacción) – El 10 de diciembre de 1983 Raúl Alfonsín asumió la presidencia de la Nación en la República Argentina. Su gobierno se basó en la resolución de problemas económicos y sociales: la consolidación de la democracia y el registro de la inflación.

Alfonsín propuso trabajar para el futuro en democracia y aseguró que la correlación entre el fin y los medios es posible. “Ni se puede gobernar sin memoria, ni se puede gobernar sin la capacidad de prever”, dijo el entonces Presidente, durante su discurso de asunción.

“Nuestra filosofía se basa en ideas distintas: la seguridad del Estado no puede sostenerse sobre la inseguridad de la comunidad nacional. Privilegiaremos la vigencia de los derechos humanos y la necesidad de desmantelar el aparato represivo”, continuó.

El Presidente radical afirmó que el pasaje a la libertad requiere de una creciente comprensión sobre la importancia de cada uno de los actos que influyen sobre el conjunto social y certificó que las libertades concretas implican acceso a la educación, a la salud y justicia igualitaria.

La República Argentina, atravesó hasta la presidencia de Alfonsín, una situación de extrema violencia entre “terrorismo subversivo y represión indiscriminada con su secuencia de muertos y desaparecidos”

La lucha entre sectores extremistas, así como el terrorismo de Estado, dejaron profundas heridas en la sociedad argentina.

Entonces, el Presidente Raúl Alfonsín advirtió detener las venganzas y resentimientos a las que calificó de “estériles fijaciones del pasado”.

Durante el discurso de asunción, el primer mandatario argentino dijo: “Se propiciará la anulación de la ley de amnistía dictada por el gobierno militar y se pondrá en manos de la justicia la importante tarea de evitar la impunidad de los culpables”.

Tras enorme indicación, facilitó los puntos de acción para la creación de la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) para fundar el juicio a las juntas militares.

El gobierno de Alfonsín instrumentó un plan de alfabetización que redujo a la mitad a la cantidad de personas que no sabían leer y escribir y alcanzó un estándar en educación similar al de países como España y Canadá.

Los radicales lograron restablecer la patria potestad compartida, tras el veto de los gobiernos autoritarios y socialistas, y consiguieron la ley de divorcio, a pesar de las presiones que ejerció la Iglesia Católica.

Raúl Alfonsín debía terminar su mandato el 10 de diciembre de 1989. Sin embargo, por razones electorales vinculadas a la grave situación económica, decidió adelantar la votación, casi siete meses antes de la entrega del mando.

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