Economía Marzo 9, 2016

Proteger la economía de Cafayate

cosecha de uva en Cafayate

El desarrollo de políticas para proteger los productos de Cafayate y el Valle Calchaquí, deben basarse en el compromiso del gobierno y la empresa, sostenidos por el estado, para evitar la caída de precios en su economía regional.

El nuevo orden de la economía nacional plantea la apertura a la importación, sin aranceles e impuestos considerables, por lo que los productos ajenos pueden encarecer a los propios y modificar la rentabilidad de los mismos.

Una política proteccionista para Cafayate deberá considerar a la industria vitivinícola, turística y artesanal, con base en la calidad de sus productos, bienes y servicios, como principal argumento, abriendo nuevos mercados que permitan la expansión de las mismas.

Los estándares mundiales, en cuanto a la producción de vid y vino, atención hotelera y manufactura artesanal, ubican a Cafayate entre las regiones más favorecidas, precisamente en ese orden, según los últimos datos de las consultoras internacionales.

“Lo que sí sé es que cuando compro una poncho de China, yo me quedo con el poncho, y China con el dinero, mientras que si lo compro en Cafayate, yo me quedo con el poncho, y Cafayate con el dinero”, frase adaptada; atribuida a un presidente americano del siglo XIX.

La fortuna de Cafayate no se basará en el ingreso y acumulación de dinero, sino en la capacidad productiva y el bienestar económico, con base en la competitividad, mano de obra calificada y empleo sostenible, para mejorar su calidad de vida.

Para lograr esos objetivos es necesario un compromiso del gobierno, la industria y el comercio. Cafayate puede incorporarse, junto a otros municipios del Valle Calchaquí, en un esquema de ciudad libre, dentro de la Provincia de Salta.

Los gobiernos y estados municipales están en condiciones de definir el modelo de ciudad que desean alcanzar, para proyectarse internacionalmente en función de identidades propias dentro de un contexto global.

El proceso de conversión a una ciudad modelo requiere tiempo, estrategias innovadoras, e implica reforzar el modo en que la ciudad está siendo mencionada, mostrada, visitada y, fundamentalmente, imitada en diversas regiones.

La imagen de ciudad debe ser reforzada por la el mercado de la cultura, el rol promotor del turismo y la actividad industrial. De esta manera logra convertirse en un producto de consumo internacional atrayendo nuevas formas de acumulación de capital.

Para proteger la economía de Cafayate, no basta con asegurar los niveles de consumo sujetos a los productos propios y ajenos. El proteccionismo conlleva una habilidad social, cultural y política para lograr el desarrollo autosustentable.

De la Redacción de Diario Cafayate