Cultura Septiembre 21, 2017

Qué es el cine

historia del cine

CAFAYATE (redacción) – El nacimiento del cine tiene una fecha y un lugar precisos: el 28 de diciembre de 1895, en el Salón Indien, en París. En esa ocasión se iniciaron, por obra de los hermanos Lumière, las primeras proyecciones cinematográficas de la historia: la gran magia había comenzado.

El término “cinematográfico”, derivado del griego kínesis (movimiento) gráphein (escribir), alude al fenómeno que permite reproducir la realidad en movimiento. Se trata de una revolución técnica y cultural: el cine se transformará en un extraordinario medio de comunicación, siempre más refinado y eficaz.

El mecanismo básico del invento de los Lumière consiste en una cámara que fotografía la acción mediante una serie de rápidos disparos que graban la imagen consecutivamente en una película y que luego adquiere movimiento al ser proyectada como una secuencia.

Pero esta explicación no es suficiente para aclarar el fenómeno si no se considera también el concepto de persistencia en la retina, según el cual el ojo humano, al recibir cierto número de imágenes por segundo, recrea la sensación de movimiento.

Por lo tanto, las imágenes estáticas, si son proyectadas en una secuencia temporal, se convierten en un solo flujo sin interrupción, igual al que la cámara ha captado la realidad.

Desde esa primera noche de 1895, el cine ha hecho enormes progresos, aplicando tecnologías siempre más avanzadas, y ha generado a su alrededor una industria económica y cultural de vastas proporciones.

El cine, antes de llegar a ser objeto de crítica y de interés a nivel artístico, fue un espectáculo popular. De curiosidad científica, se convirtió en una forma de entretenimiento liviana, distinguiéndose del teatro por su carácter: ni culto ni complejo.

En sus albores, el cine cumplía solo una función de crónica: se limitaba a reproducir la realidad cotidiana, narrándola en films documentales mudos, muy breves, que dejaban estupefactos a los espectadores de entonces.

Bastaba la magia de una calle, de un tren que corría, para regalar al público una experiencia nueva y sorprendente. Aún no se consideraba al cine como una forma de arte. Con el correr de los años, sin embargo, ganó una importancia extraordinaria, hasta llegar a ser “el espectáculo por excelencia”.

La historia del cine tiene poco más de un siglo. No obstante, está repleta de eventos, personajes, artistas y leyendas. Además, la evolución tecnológica ha sido fundamental, y permitió elevados niveles de perfección de la imagen.

Desde 1895 las etapas de esta historia se desencadenaron rápidamente: después de la cámara se inventó el “Dolly”, carro donde va montada aquella (el primero en emplearlo fue el director italiano Giovanni Pastrone en 1914); en 1932 se pasa del blanco y negro a color; después de 1950 llega el cinemascope y el 3D; en 1972 el cine ya es sonoro; en 1982 la productora Disney realiza Tron, la primera película computarizada; en la década de 1990 se abren las fronteras del cine digital (de las más de dos mil escenas que componen La amenaza fantasma, último episodio de la saga de La guerra de las galaxias, filmado en 1999, apenas 250 no tienen efectos especiales).

Pero el secreto del cine no sólo reside en su espectacularidad. Uno de los más grandes directores, Ingmar Bergman, escribe en autobiografía, a propósito de la primera vez que vio una película: “Fui asaltado por una fiebre que no me dejó nunca más. Han pasado sesenta años y nada ha cambiado; la fiebre es siempre la misma (…).

El Cine, como ningún otro arte, va directamente a nuestros sentimientos, al espacio crepuscular de lo profundo de nuestra alma, rozando apenas nuestra conciencia diurna”.