Cultura Agosto 23, 2017

¿Qué es una estrella?

hedy lamarr estrella de cine mas bella de la historia

Como en todos los medios de comunicación de masas propios de nuestra época, en el cine el lanzamiento a escala masiva de tipos, asuntos y modas viene casi siempre condicionado por una necesidad de ofrecer un producto sobre bases de absoluta seguridad que garanticen su aceptación.

Y en el llamado cine comercial, que durante tanto tiempo tuvo su meca en Hollywood y basó sus mejores posibilidades de captación en el star-system, esta ley completamente industrial se convirtió en dogma.

Tanto el físico como las características psicológicas de cada estrella tuvieron que ajustarse estrechamente a las leyes de la oferta y la demanda y, en consonancia, adecuarse a los requerimientos de cada época en particular.

Se procuró, además, despojar a tales características psicológicas de cuanta complicación engorrosa pudiera dañar su facilidad de lectura, con la cual hacerlas fácilmente identificables para los públicos a que eran propuestas.

Los fenómenos que han encontrado en la pantalla su vehículo no engañan, a este respecto: una ingenuidad virginal que satisfaga a tiempo las necesidades neovictorianas de una sociedad en la encrucijada; una agresividad juvenil cuyas formas más ostensibles alivien los imperativos de emancipación de toda una generación en ruptura con aquel neovictorianismo.

Todo ello no constituye una imaginería casual, sino que responde a una voluntad dirigente, de la que, a la larga, no ha escapado ninguna cinematografía organizada.

Así condicionados y, acto seguido, exigidos por el mismo público al que habían sido impuestos, gran recipiendario de la maniobra, estos fenómenos forman el gran estrellato que adorna con nombres de oro la historia del cine y, en especial, del cine de Hollywood.

Sus vestidos, sus peinados, su maquillaje, su forma de moverse, de sonreír, de sentarse de una manera determinada, serán cultivados en una especie de invernadero general del que saldrá, finalmente, la estrella.

Dentro de este engranaje, que envuelve a miles de nombres que apenas se recuerdan, sobresalen una serie de grandes estrellas que han quedado en la memoria del público, precisamente por su originalidad a partir de la alineación inicial a que eran sometidos todos los aspirantes a actor.

En la jerga de la profesión, a estos elegidos se les llamaba personalities. Entre los miles llamados no todos llegaron a ser elegidos. La lista de actores y actrices que han caído en el olvido, pero que, en un determinado momento, parecían empezar a escalar la cima de los grandes, sería muy extensa. Mucho más que la de las grandes estrellas.

¿A qué atribuir los fracasos de actores y actrices promocionados como estrellas, pero que no llegaron a cuajar en el público?  Muchos de esos nombres respondían perfectamente al espíritu de la época y, por razones de físico, podían satisfacer las exigencias eróticas de cualquier público.

Sin embargo, en el decir de los entendidos, les faltaba aquella cualidad indefinible, pero del todo determinante, cuya posesión o carencia decidía el fiel de la balanza para entrar en la lista de los grandes nombres o quedar excluido de ella.

De hecho, el star-system se basa en la eficacia de unas personalidades mágicas en su estado bruto, que van adquiriendo todo su significado al ser transformadas.

Para la creación de una estrella, la estética del transformismo ha sido siempre indispensable. También en esto influye en grado notable de la aceptación de la época, pero se da el caso de las grandes estrellas, “las personalidades”, pueden llegar a dictarla, y un defecto bien manejado puede llegar a convertirse en una virtud.

De la Redacción de Diario Cafayate