Cultura Septiembre 20, 2017

Ramón Kutipa en cerámica

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CAFAYATE (redacción) – Nacido en Jasimaná, pueblo situado en los cerros altos de San Carlos, Ramón Guido Kutipa comienza a trabajar el barro en sus inicios, al lado de su madre, fabricando utensilios y formas clásicas de cerámica tradicional.

“El material para trabajar la cerámica aquí abunda, lo obtenemos del norte de Cafayate, por el lado de El Carmen o Angastaco. Hemos incorporado el Rakú, una técnica japonesa muy linda de esmaltados”, dice Kutipa.

“Conseguimos bibliografía mediante el intercambio con los amigos que ya conocen y aplican esas técnicas. Es hermoso, uno hace las cosas utilitarias para el uso diario, como las ollitas o las cazuelas para tomar la sopa”, agrega.

Según el artista, la escultura fue relativamente reciente, en sus inicios, porque llevó tiempo entrar en ella, aunque admite que fue manifestándose silenciosamente y que surgió cuando finalmente se radicó en Cafayate.

“Uno anda por ahí en el medio de los cerros y el mismo valle te da las formas. Te inspirás cuando mirás y estás adentro; entre las formas y las grietas. Después, armás las piezas en el taller”, confió el ceramista de Jasimaná.

Ramón Kutipa está convencido de que lo que le gusta hacer es la escultura que posee trascendencia, porque considera que ese es el fin y el compromiso de lo que debe convertirse en una obra universal.

“Lo comercial es otra parte ajena a la escultura, a la obra que habla por sí sola, que tiene otro lenguaje más puro y refinado”, argumenta.

Ramón Kutipa contó que trabaja en comunión con otros ceramistas y que tienen como meta mostrar sus piezas.

Presentes en el Mercado Artesanal de Cafayate, las obras del ceramista Ramón Kutipa pueden apreciarse, adquirirse y atesorarse, ya que se encuentran entre las más codiciadas del Valle Calchaqui.