Editorial Diciembre 7, 2014

Alfonsín sólo padre político

Raul Ricardo Alfonsín Presidente de la República Argentina Unión Cívica Radical

El ex presidente de la República Argentina, Raúl Ricardo Alfonsín, recibió como un título, el reconocimiento de “padre de la democracia moderna”. Sin embargo, no lo fue por excelencia o definición propia.

A Alfonsín le adjudicaron arbitrariamente un mote que no describe la realidad si se la analiza profundamente desde los acontecimientos históricos. Hubo un antes, durante y después que viaja en la línea de tiempo para comprobar que el proceso democrático tuvo mejores ejemplares.

Aunque la gran renovación se haya dado en torno a la Unión Cívica Radical, el traspaso de un nuevo gobierno democrático, la oposición a la guerra de Malvinas y su alejamiento del régimen militar no deberían superponerse a figuras aún más importantes.

Cabe destacar que la investigación de la CONADEP, la Imposición de la reforma del Código de Justicia Militar y el Juicio a las Juntas Militares, fueron actos de reivindicación de Derechos Humanos y no apenas la aplicación de un sistema de gobierno definido como democracia.

La Revolución de 1905 fue una sublevación cívico-militar acontecida en Argentina, organizada por la Unión Cívica Radical y dirigida por Hipólito Yrigoyen contra el gobierno fraudulento del PAN en reclamo de elecciones libres y democráticas.

Luego de este golpe a la democracia en Argentina, Hipólito Yrigoyen, de la UCR, también pudo haber recibido un título como el de Alfonsín. Sobre todo si se compara el espíritu de lucha de uno y otro, destacando que la resistencia de los radicales del ´30 fue superior a la de los del ´80.

El auge peronista comienza en 1943, mientras tanto, La Revolución de ese año originada en el golpe militar del 4 de junio, tuvo características distintas a todos los demás: Fue la única intervención de Estado en Argentina pura y exclusivamente militar, sin apoyo civil.

Fue entonces cuando por primera vez en la historia, las organizaciones sindicales peronistas se alzaron en una lucha que terminó por devolver un Estado democrático a los argentinos; aunque a Perón no le adjudicaron el título de primer padre de la democracia.

Tres años después, precisamente el 24 de febrero de 1946, Juan Domingo Perón fue aclamado Presidente de la Nación bajo elecciones netamente democráticas y asumiría a su cargo formalmente el 4 de junio del mismo año.

El 28 de septiembre de 1951 efectivos del Ejército, la Marina y la Aeronáutica al mando del general retirado Benjamín Menéndez intentaron derrocar al gobierno del presidente Juan Domingo Perón, aunque sin éxito se entregaron rendidos y fueron apresados.

Pero el 6 de septiembre de 1955 la denominada Revolución Libertadora logra derrocar al Presidente Juan Domingo Perón y la dictadura impuso la proscripción del Partido Peronista y persecución de sus simpatizantes, que se mantendría por 18 años.

En 1958 la Revolución Libertadora convocó a elecciones limitadas y controladas por las Fuerzas Armadas, con proscripción del peronismo que fueron ganadas por la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI),

Fue un sector de la fracturada Unión Cívica Radical, liderado por Arturo Frondizi, quien había realizado un pacto electoral y político con Perón con el fin obtener el apoyo del decisivo voto peronista a su candidatura. Frondizi sería a su vez derrocado por los militares cuatro años después.

En 1963 el gobierno de facto volvió a convocar a elecciones limitadas, con proscripción del peronismo, en las que resultó elegido presidente Arturo Illia (radical del pueblo), saliendo segundo el voto en blanco que muchos peronistas utilizaron como forma de protesta.

El Presidente Illia asumió el 12 de octubre de 1963 y también sería derrocado por un golpe militar el 28 de junio de 1966. La Revolución Militar Argentina dictó en 1966 un Estatuto que tenía nivel jurídico superior a la Constitución y en 1972 introdujo reformas constitucionales.

Hasta que El 24 de marzo de 1976 una nueva sublevación militar derrocó a la Presidenta María Estela Martínez de Perón instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada “Proceso de Reorganización Nacional”

Era gobernada por una Junta Militar integrada por tres militares, uno por cada fuerza. A su vez la Junta Militar elegía a un funcionario con el título de presidente, con funciones ejecutivas y legislativas.

En 1983, tras las elecciones presidenciales, Alfonsín asumió el cargo de Presidente de la Nación, con lo cual finalizó el gobierno de facto. Fue también el fin de los golpes de Estado en Argentina, ya que no hubo nuevas interrupciones al orden constitucional desde entonces hasta la actualidad.

La realidad demuestra que en la historia, Raúl Ricardo Alfonsín, fue sólo el padre político de la democracia moderna y que el retorno de la misma no se debió a la lucha frentista como en épocas anteriores entre los que se destacan hombres valientes del radicalismo y el peronismo.

De la Redacción de Diario Cafayate