Peligra la vida de enfermeras y médicos

guardia Hospital Cafayate

Cafayate | COVID-19 – La grave y creciente interrupción del suministro de protección está poniendo vidas en peligro ante el brote de coronavirus. Es por el aumento en la demanda y el uso indebido de productos como consecuencia del pánico.

Los trabajadores de la atención sanitaria dependen del EPP (equipo de protección personal) para protegerse a sí mismos y a sus pacientes y evitar infectarse o infectar a otras personas.

La escasez de suministro (faltan guantes, mascarillas médicas, respiradores, gafas de seguridad, pantallas faciales, batas y delantales) hace que profesionales médicos, de enfermería y otros trabajadores de primera línea estén peligrosamente mal equipados para atender a los pacientes con COVID-19.

Sin cadenas de suministro seguras, el riesgo para los trabajadores sanitarios es real. No es posible detener el coronavirus sin proteger primero al personal. La sociedad, debe detener la especulación y el almacenamiento.


La entrega de suministros puede llevar meses y la manipulación del mercado es generalizada
A fin de abril y principio de mayo será el pico máximo de diseminación del coronavirus


Los precios de esos productos han aumentado desde el inicio de la pandemia de COVID-19. El precio de las mascarillas quirúrgicas se ha multiplicado por seis; el de los respiradores por tres, y el de las batas por dos.

La sociedad debe utilizar los EPP de forma racional y apropiada en los entornos sanitarios, y para gestionar de modo eficaz su cadena de suministro, ya que para satisfacer la creciente demanda mundial, se calcula que la industria debería aumentar la producción un 40%.

La escasez de equipos de protección personal pone en peligro al personal sanitario en todo el mundo y dificulta su lucha contra la propagación del COVID-19.

Diario Cafayate