Editorial Diciembre 29, 2019

Cafayate: dimensión del desastre

Inundacion rio Chuscha Cafayate

Cafayate- río Chuscha – Hubo 36 evacuados y el doble de rescatados, como consecuencia del aluvión que ocasionó la creciente del río Chuscha en Cafayate, donde bomberos y policías debieron socorrer a vecinos que resultaron damnificados por la inundación. No se reportaron víctimas fatales y las perdidas materiales superaron los 30 millones de pesos.

La municipalidad de Cafayate no posee gestión del riesgo de desastres y el gobierno de Salta excluye políticas para reducir el impacto de amenazas naturales. Y si bien, una y otro lograron responder a la emergencia ordinaria y a la catástrofe, respectivamente, la interrupción de la actividad económica y social puede evitarse.

Este tipo de desastre implicó la perdida de la capacidad operativa del departamento, necesitó, para su resolución, la participación cooperativa de varios grupos para controlar la emergencia y fue necesario el acercamiento entre organizaciones públicas y privadas en las operaciones.

La inundación que provocó el aluvión que originó el desbordamiento del río Chuscha, impidió a los servicios locales hacer sus deberes y motivó un cese en algunas de las funciones de la comunidad.


Un desastre es un hecho natural que afecta negativamente a la vida, al sustento o a la industria y desemboca en cambios en las sociedades humanas que habitan ese lugar


La sociedad cafayateña posee la capacidad para la superación de circunstancias traumáticas y  recuperación ante sus efectos, en pos de la restauración de sus funciones básicas, aunque carece de competencia para la prevención y preparación de un desastre.

Además, ante un desastre natural, el servicio de atención médica urgente no posee la infraestructura capaz de integrar funcional y rápidamente a la atención primaria a los hospitales.

Cafayate está dotada de un único cuerpo de respuesta que lleva a cabo acciones en situaciones adversas, integrado en su cuartel de bomberos voluntarios, con una dotación superior a la del gobierno y la policía; esa es la única fase en la administración de desastres capaz de reducir sus efectos sobre la población, dentro de un plan de urgencia definido.

Las demandas que impuso la inundación que provocó el aluvión que originó el desbordamiento del río Chuscha, superó la capacidad que la comunidad tiene para satisfacerla de forma normal y es consecuencia del incremento en el numero de desastres, tanto naturales como provocados por los humanos, y del crecimiento de una sociedad tecnológicamente avanzado.

Diario Cafayate