Para la OMS el agua de San Carlos podría ser tóxica

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La posible contaminación por Arsénico (As) y Boro (B) de las aguas subterraneas de San Carlos, podría ser una amenaza para la salud porque la concentración de esos metaloides, según un análisis privado, es superior a la norma internacional. En consecuencia, los vecinos no tienen acceso al servicio por red.

La exposición a altos niveles de Arsénico y Boro, a través del consumo de agua y alimentos, causa cáncer, diabetes, lupus y enfermedades cardiovasculares y pulmonares. Existen pruebas específicas y sensibles que miden la presencia de estos semimetales en el cabello, la orina, sangre y uñas.

Luego de cinco años de ingesta de agua contaminada, los efectos de la toxicidad se manifiestan como callosidades y durezas en las palmas de las manos y plantas de los pies, cambios de pigmentación y lesiones cutáneas: todos son precursores del cáncer de piel.

Los sancarleños asocian el consumo de agua posiblemente contaminada con desenlaces adversos del embarazo, mortalidad infantil y trastornos cognitivos, pero no existen estudios epidemiológicos que permitan conocer las causas de esos males.


El Arsénico es una de las sustancias más preocupantes para la salud pública
San Carlos no posee un sistema seguro de abastecimiento de agua potable para bebida, cocina y riego


Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la IDT (ingesta diaria tolerable) para el arsénico es de 10 Microgramos por Litro y para el boro 0,16 Miligramos por Kilogramo. El análisis privado realizado al agua del pozo «La Dársena» de San Carlos, supera ambas medidas: 24 µg para el As y 2,7 mg/kg para el B.

En el caso de un bebé cuyo peso es 10 Kilogramos, la IDT de agua contaminada con Boro es de 1,6 Miligramos; es decir, menos de 1 Litro por día. Una niña o niño de esa edad, debe beber al menos 100 Mililitros por cada Kilogramo de peso.

La intervención mas importante que sucedió en San Carlos, consistió en prevenir el consumo de agua cuya concentración de metaloides es superior a la permitida, aunque la falta de acceso a un servicio de calidad data de mediados de la década de 1990.

Desde entonces, a pesar de que exista la garantía del derecho humano al agua, los sancarleños la consumen posiblemente contaminada con Arsénico y Boro o no lo hacen, teniendo que valerse de otros medios para satisfacer esa necesidad.

Diario Cafayate