Editorial Diciembre 28, 2018

El fracaso de los Inocentes

Día de los Santos Inocentes Diario Cafayate

CAFAYATE (redacción) – La matanza de los Inocentes es un suceso, narrado en el Nuevo Testamento, que relata la orden, dada por el rey Herodes I, de ejecutar a los niños menores de dos años nacidos en Belén. El trágico episodio es mencionado en el Evangelio de Mateo.

Herodes, hasta entonces autoproclamado “rey de los judíos”, se enteró del nacimiento de Jesús y ordenó a los magos hallar ese lugar. Pero estos se lo ocultaron porque sabían que la intención era asesinarlo. Fue por esa razón que dictaminó la matanza de todos los niños de Belén.

El Día de los Santos Inocentes conmemora, por el cristianismo, el episodio de la matanza de los niños.

La masacre de Herodes representa lo trágico de la vida no recibida. La asociación de ideas evidencia el infanticidio de los niños en la actualidad y los acontecimientos como consecuencia del hambre, la guerra y el aborto en la humanidad.

En el mundo mueren 3,1 millones de niños al año a causa de nutrición deficiente, 8500 como consecuencia de conflictos bélicos y 25 millones por abortos clandestinos y legales.

El hambre, la guerra y el aborto son, para los niños, el mal a través de la imposición de tendencias, que autoriza el capitalismo, que otorga primacía al individuo respecto a la colectividad.

La pobreza se refleja en el factor social que estandariza las causas para matar.

Herodes es el arquetipo de todos los sanguinarios que no dudan en sacrificar a los indefensos, a los inocentes. Es el prototipo de los opresores que asesinan solo por miedo a perder poder. Es cruel e inaccesible.

La matanza de los inocentes es una realidad que hace de la vida humana un objeto de trabajo, de libre uso o de placer, sobre el que decide según su conveniencia. Su política es el miedo y difunde terror.

En una nota titulada “Reconocer a los niños”, diariocafayate.com publicó que: “El deber de la familia, la sociedad y el estado es asegurar a los niños…la realización de los derechos referentes a la vida, salud, alimentación, educación y vivienda, y procurar su desarrollo integral, respetando su personalidad.

El Papa Francisco I ha valorado “la gratuidad de los padres y madres que pasan tiempo con sus hijos” y los ha animado a “perder tiempo con sus hijos” y a “jugar con sus hijos“.

El fracaso de los Inocentes representa una sociedad que abandona a los niños.

“El mundo odioso se mantiene en pie por la complicidad de los niños y los santos”.

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