Política Enero 27, 2015

Posible cambio, Casimiro 2015

sebastian casimiro candidato a intendente por cafayate en 2015 salta nos une romero + olmedo

La posibilidad de que el diputado por Cafayate, Sebastián Casimiro, sea candidato a Intendente en 2015, comienza a sonar en las filas del partido Romero+Olmedo “Salta Nos Une”. La decisión está sujeta a las exigencias del cambio que propone para la Provincia de Salta, no solo el partido, sino el interbloque conformado a fines de 2014, por distintos integrantes de la Cámara de Diputados.

Graham Green, actor amerindio oneida, dijo: “No podría creer en un Dios al cual comprendiera”. Y la frase se emparenta con la reflexión de Casimiro, en cuanto a la elección de un pueblo que lo congració como diputado y hoy lo exige como intendente.

Más, Sebastián Casimiro, cual soldado de Cristo, dijo del mismo modo que Dios vive en el Pueblo y que bajo ese mandato, su deber es escucharlo. En varias oportunidades, el legislador cafayateño prefirió la negativa a la convocatoria, aunque de ningún modo desterró la posibilidad de asumir.

La razón por la que el partido, el interbloque del parlamento y parte del electorado cafayateño, lo prefiere como candidato a intendente, se debe a la sospecha de que las políticas de estado de los próximos 25 años exigirán líderes profusos y en contacto con la realidad.

Sebastián Casimiro es un hombre de estudio, razonamiento y fe, que ha servido durante décadas en las villas de emergencia más peligrosas de la República Argentina. Su experiencia lo llevó a cursar una carrera política que, sin signos publicitarios, conquistó raudamente.

Como profesor de Teología, egresado de la Universidad Católica, se desempeñó en el seminario, también como director de la Escuela Secundaria “Nuestra Señora del Rosario”, en Colalao del Valle y luego ocupó el cargo de Rector del Colegio Privado Juan B. Justo de las Talitas.

En cuanto al orden social, lejano a las candidaturas, Casimiro propone recuperar la familia como primera institución, dando privilegio a los niños, contención a los adolescentes, empleo a los jóvenes, trabajo a los adultos y resguardo a los ancianos.

Con respecto a las leyes económicas, normalizando el sentido, el legislador cafayateño está dispuesto a explorar federalmente todas las posibilidades para que Cafayate se integre completamente al presupuesto nacional, en todas las áreas ministeriales.

El diputado del interbloque Romero+Olmedo, reconoció que Cafayate tiene grandes problemas, y aseguró que si éstos no se atienden de forma urgente, las consecuencias serán visibles en un período menor a los cinco años, aproximadamente.

Casimiro es consciente que la política no solo se basa en presupuesto y gestión. Más bien se complementa con la responsabilidad de todas las personas que integran una sociedad. Y, que por tal motivo, si la participación es integral, la autoridad actúa solo como una figura simbólica.

Cafayate afrontará un desafío: El sostenimiento de una política nacional asistencialista que descuidó la desarrollista. Las dificultades surgirán cuando los jóvenes, se distingan en la abundancia y aumento de planes sociales y la nulidad de su potencial.

El esquema de Casimiro sostiene la continuidad por Ley de los planes nacionales y provinciales y a su vez la creación de un sistema de empleo con capacitación para la conformación de micro empresas y cooperativas para los jóvenes y las presentes y futuras generaciones de estos.

Es decir, que a través de la re estructuración de oficios y profesiones, los jóvenes se conviertan en productores que se vean beneficiados y obtengan un rango económico y social ascendente, para la satisfacción de sus necesidades.

En la visión global, Casimiro estudia detenidamente los acuerdos federales de la Argentina con otros países del mundo, y confía que la toma de decisiones debe elevar a las comisiones de América y países occidentales, para luego abrir la diplomacia, desde el intercambio socio cultural.

Cafayate es una ciudad pequeña de población centralizada, con grandes aptitudes para adecuarse a un crecimiento proporcionado. Sin embargo la falta de planificación de las políticas mixtas, entre estado y gobierno, podrían acarrear serios problemas socio económicos, en lo inmediato.

Las propuestas de Casimiro, en el Parlamento salteño, se sostienen en torno a la unificación de las economías regionales, basándose en la proliferación del campo que estimula las actividades agropecuarias y motoriza las industrias ligeras y pesadas.

Una forma clara de enriquecer la economía cafayateña, es a través de la generación de energía por la vía de métodos alternativos a los comúnmente utilizados, aunque sin despreciar estos últimos, y la proliferación de una producción interna saludable y multimillonaria.

Casimiro ejemplificó un esquema económico, basándose en una inversión que representa menos del 2 por ciento del presupuesto total anual de la Provincia de Salta, y que representaría la creación de puestos de trabajo para todo el Valle Calchaquí.

Una planta de energía solar tiene una inversión aproximada de 200 millones de dólares y da trabajo a 140 mil personas, además brinda energía limpia a la misma cantidad, incluso con posibilidades de abastecimiento.

En Cafayate la población censada responde a un total de 14.850 habitantes, es decir, casi el 10 por ciento de lo que significaría un desarrollo como el que ejemplificó Casimiro. Además, la energía solar podría destinarse para el alumbrado público y edificios particulares.

Entre la energía segura, el gas natural, es el principal motor de la industria en el mundo y generador de riquezas para cualquier estado. La proximidad al proyecto de desarrollo de Casimiro podría cambiar Cafayate, convirtiéndola en uno de los municipios más rico de Salta.

Todas estas posibilidades de desarrollo acarrearían trabajo y por lo tanto, ocupación y progreso, sin modificar las bellezas naturales de Cafayate contemplada también como un beneficio en la denominada industria sin chimeneas.

Entonces, la concreción de esos proyectos ordenarían las deficiencias en salud, infraestructura y servicios públicos, a través del acceso al empleo genuino. Y los desafíos adversarios de la falta de los altos niveles de educación se convertirían en condición para acceder a estos oficios.

La intención que Sebastián Casimiro se convierta en el futuro intendente de Cafayate en 2015, está relacionada con el interés de proyectar un líder que motorice de forma integral, sin disolver las bases de la salteña argentina, la viabilidad de proyectos que otras regiones han desarrollado.

De la Redacción de Diario Cafayate