Política Noviembre 14, 2018

La Iglesia cafayateña y el Estado argentino

Iglesia Cafayate Estado Argentina

La Iglesia de Cafayate se encuentra entre las que más ayuda económica recibe por parte del Estado. Las colectas Más por Menos y Cáritas son para ampliar la asistencia en la región del Valle Calchaquí.

La recaudación de las dos últimas colectas anuales es de 134 millones de pesos, un 15,7 por ciento más que en la anterior. La separación de la Iglesia y el Estado afecta a más del 14 por ciento del presupuesto de Cafayate.

El Estado aporta a la Iglesia Católica 130 millones de pesos al año que se destinan al pago de la asignación a los obispos, seminaristas, parroquias y congregaciones. La suma del aporte estatal representa el 7 por ciento del dinero que implica el movimiento de la Iglesia en general.

El financiamiento de todas las actividades pastorales y sociales asciende a 1850 millones de pesos e incluye fondos surgidos por iniciativa propia, donaciones y otras asignaciones.

La Iglesia Católica atiende con fondos surgidos de las colectas planes de promoción humana y ayuda inmediata, primera infancia, educación, alimentos, vivienda, economía solidaria, desarrollo comunitario y prevención de adicciones.

El monseñor José Demetrio Jiménez, obispo de la Prelatura de Cafayate, consideró que la Iglesia y el Estado están separados y que entre ambos existen acuerdos a través del concordato.

“En el caso de Cafayate, hemos hecho público adónde van nuestros fondos. En 2017 recibimos a través del Estado argentino $ 640.000, que equivalen a menos de $ 10 por año por católico en la Prelatura”, demostró el obispo.

“En el concepto de becas de ayudas y de aportes al bien social, invertimos $ 1.391.000. Nos parece que, en ese sentido, los $ 640.000 están bien invertidos”, continuó.

La Iglesia de Cafayate sostiene el Hogar de Ancianos Padre Ismael Sueldo, dónde residen veintitrés ancianos. La asignación anual del Estado argentino es de $2.000.000 y el costo global de mantenimiento es de $ 4.500.000.

Jiménez explicó que el resto del aporte debe conseguirlo la Prelatura de Cafayate y que sin la asignación del Estado sería imposible mantener el hogar de ancianos.

“Parte de esta sociedad somos los católicos. Y los católicos ponemos nuestra parte para que todo sea mejor, particularmente para los más frágiles. Y en ese sentido creemos y pensamos que estamos empleando dignamente el aporte que el Estado da”, concluyó el monseñor.

Por último, el obispo de Cafayate aseguró que “el Estado no está sosteniendo a la Iglesia” y que la misma “se sostiene con los recursos que los fieles católicos aportan para su mantenimiento”.

El aporte global del Estado argentino a la Prelatura de Cafayate no llega al 15 por ciento de su presupuesto total.

La preocupación en la Iglesia es que la discusión pública sobre el sostenimiento del culto derive en campañas destinadas a reclamar la eliminación de las subvenciones a la enseñanza privada, como un peldaño más en la escalda que sectores políticos y organizaciones civiles impulsan para lograr la separación completa entre la Iglesia y el Estado.