Editorial Noviembre 14, 2016

Último bastión, la familia

La familia ultimo bastion editorial por Diario Cafayate

El Papa Francisco I y el Filósofo Adam Weishaupt no llegan a conocerse. Los une la disensión y la Compañía de Jesús, orden religiosa de la Iglesia Católica Apostólica Romana fundada por Ignacio de Loyola, pero los separa la obediencia.

El obispo argentino denunció que, en la actual era de la “colonización ideológica”, el “gran enemigo del matrimonio es la ideología de género”. El filósofo alemán reveló que “se buscará la destrucción de la familia”.

Muchos de los países más influyentes del mundo financian la “ideología de género” en universidades y medios de comunicación. Su plataforma de lanzamiento es la Organización de las Naciones Unidas y sus agencias.

La dirección de Diario Cafayate se contactó con un comité de bioética que definió su institución como una microsociedad representativa para la construcción de la moral civil en la cultura de la tecnocientífica.

“La defensa de la unión entre el hombre y la mujer, para conformar una familia, resultan instrumentos valiosos para el ejercicio de la ciudadanía cosmopolita, en la democracia global que se perfila como la nueva filosofía o utopía política”, aportaron desde el comité.

El biólogo Julian Huxley dijo: “Si introducimos una sociedad que devalúe la vida humana y sacamos a la humanidad de su altar como ser privilegiado del planeta, entonces podremos llevarlo a nuestra sociedad controlada como población útil”.

La Iglesia Católica Apostólica Romana denomina a la familia como “la célula vital de la sociedad”, la califica como “la célula original de la vida social” y argumenta su comparación probando que las células crecen, generan nuevas células y aportan sus cualidades al organismo que pertenecen.

El Diccionario de la Lengua Española la define, entre otras cosas, como un grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas, lo que lleva implícito los conceptos de parentesco y convivencia, aunque existan otros modos, como la adopción.

En biología, la familia es una unidad sistemática y una categoría taxonómica situada entre el orden y el género; o entre la superfamilia y la subfamilia si estuvieran representadas, incluyendo el grupo de clasificación de los seres vivos, clase, familia y especie, ordinariamente.

La ideología de género sostiene el precepto en que los conceptos “hombre” y “mujer” son construcciones sociales sujetas a cambios, donde una persona puede identificarse como una mujer, hombre, como las dos cosas, o como ninguna.

El Papa Francisco explica que “Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza” y que “el ser humano, si bien supone también procesos evolutivos, implica una novedad no explicable plenamente por la evolución de otros sistemas abiertos”.

El famoso escritor de novelas de ciencia ficción, Herbert George Wells, dijo: “debemos destruir y terminar la obsoleta unidad familiar”, sostenía que el enemigo a batir en su “sociedad ideal” era la familia tradicional.

Durante el Encuentro Nacional de Mujeres, en la Provincia de San Juan, el debate unificó el estudio de género con la adhesión feminista y la estructuración de la unión ritual entre personas del mismo sexo, junto a la ley de identidad de género.

La socióloga francesa Laure Bereni descalificó a quienes discuten la “teoría” de “tratar de dar a entender que existiría un corpus ideológico homogéneo y dotado de una estrategia política determinada” y explicó que el género no representa los comportamientos que la sociedad considera.

El concepto de género se adoptó a mediados del siglo pasado, en Estados Unidos, a raíz de una investigación que inició un psicólogo para estudiar el sexo cromosómico, y fue perdiendo impulso hasta veinte años después cuando fue atendido por los movimientos feministas.

Por entonces, las mujeres debieron afrontar una lucha por la igualad y para romper con los roles asignados a los que habían sido predestinadas por su sociedad. El abuso del lenguaje y las falsas acusaciones terminaron por masificar los conocimientos, hasta arruinarlos.

La filósofa Judith Butler dijo que: “¡La vida no es la identidad! La vida resiste a la idea de la identidad, es necesario admitir la ambigüedad. A menudo la identidad puede ser vital para enfrentar una situación de opresión, pero sería un error utilizarla para no afrontar la complejidad”.

El auge del pensamiento de Butler fue diez años antes del comienzo del siglo XXI, pero posteriormente se apartó de su propia teoría de que lo “biológico” no tenía más importancia y de que todo dependería de lo “cultural” y de lo “político”. Ella misma generó una poderosa autocrítica de su obra: “El Género en disputa. Feminismo y la subversión de la identidad”

Las estadísticas probadas demuestran que el consumo de drogas y la revolución sexual quintuplicaron el número de orfanatos, triplicaron los divorcios y multiplicaron el número de contagios de enfermedades venéreas.

La construcción de una sociedad narcisista demostró el dominio de los gobiernos sobre cada individuo directamente y fue entonces cuando, a partir de la segunda mitad del siglo XX, se sistematizó el ataque hacia la estructura familiar y social.

El intento por perpetrar el final revela claramente la hostilidad con la que los nuevos movimientos encajan para “desconstruir” la familia, el matrimonio, la maternidad, y la feminidad, mientras su defensa es un mensaje en la botella sobre las olas, con la esperanza de arribar a la playa.

De la Redacción de Diario Cafayate