Sociedad Septiembre 26, 2019

Cafayateñas voluntarias asisten a niños con trastornos

Andaress del Valle Fundación Cafayate

Hace aproximadamente un año, Rocío Lucena Alanís fundó, Andares del Valle, un espacio de inclusión social para personas con discapacidad y en situación de vulnerabilidad, que asiste a adolescentes y niños con afección neurológica y de desarrollo.

La fundación que dirige Lucena Alanís, emplea la equino terapia como técnica para promover la rehabilitación de adolescentes y niños, a nivel neuromuscular, psicológico, cognitivo y social, junto a un equipo de profesionales y oficiosos.

Las actividades que desarrolla la fundación Andares del Valle, mejora la calidad de vida de las personas que manifiestan TEA (Trastorno del Espectro Autista), hidrocefalia, microcefalia, parálisis cerebral y síndromes de Down y West.

El equipo de la fundación está integrado por voluntarias especialistas, en educación especial, fonoaudiología, kinesiología, música, nutrición, piscopedagogía y terapia floral, que mantienen y recuperan la salud de adolescentes y niños.


Rocío Lucena Alanís es técnica en psicomotricidad, orientada a equino terapia, y trabaja sin remuneración para casi cincuenta adolescentes y niños con un amplio espectro de trastornos


La directora de Andares del Valle asegura que la equino terapia comprueba mejoras, en el ajuste emocional de adolescentes y niños con hidrocefalia, microcefalia y parálisis cerebral, y es complementaria de otros tratamientos.

“He visto chicos que no se comunican con nosotras, pero que generan un vínculo y afecto con el animal. Los caballos son los que toman la iniciativa”. Un chico con malformación congénita, sin equilibrio, montó un caballo y logró sostenerse; pudo equilibrarse”, contó Rocío Lucena Alanís.

“Los niños con TDA, cuando montan a caballo, logran mayor concentración; se comunican directamente con el animal”, concluyó.

La directora de Andares del Valle, dijo que “el objetivo es construir un consultorio”, para mejorar resultados en las actividades que practican, pero la fundación recibe menos de quinientos pesos por mes, por participante, del aporte voluntario que realizan las familias de los adolescentes y niños que asisten.

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