República Septiembre 15, 2017

“Jesús es exaltado en la cruz por medio de la humillación”

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CAFAYATE (redacción) – Miles de peregrinos están desde el miércoles 13 de septiembre el triduo de preparación de la fiestas del Señor y la Virgen del Milagro, la fiesta más importante de la Provincia de Salta y entre las más multitudinarias de la Argentina.

El jueves 14 se celebró la misa estacional como fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, presidida por el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Ernesto Giobando SJ, y concelebrada por el arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, el obispo emérito de Nueve de Julio, monseñor Martín de Elizalde, y el obispo auxiliar de Maracaibo (Venezuela), monseñor Ángel Francisco Caraballo.

En la homilía, monseñor Giobando señaló que en esta fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz “la Iglesia nos invita a contemplar una vez más a Jesucristo puesto en la cruz y, al contemplar al Señor crucificado, pedimos la gracia de poder entender lo que es la sabiduría de la cruz”. “Y no solo entender, sino animarnos a vivirla, como Jesús nos enseña: ‘El que quiera seguirme que cargue su cruz y me siga’”, explicó y añadió: “Lo que era una herramienta de tortura, el lugar donde los condenados padecían, los que pagaban por sus culpas, se convierte para nosotros en fuente de salvación”.

“Vengo a Salta como un peregrino -dijo el obispo- porque necesito recibir del Señor y de la Virgen del Milagro las gracias y darle gracias también. Porque su amor es inquebrantable, y su fidelidad dura para siempre”.

“Cuantas generaciones de salteños han pasado por esta catedral: Sus padres, sus abuelos, sus tatarabuelos. Han venido aquí desde distintos lugares de la provincia y del país para renovar este Pacto de Fidelidad al Señor y rezar la novena como muchos de ustedes rezan todos los días previos a la fiesta”, expresó y aseguró que “es algo que para los vivimos en grandes ciudades llama mucho la atención”.

“La Exaltación de la santa Cruz nos hace pensar en aquellos que el mundo exalta. El mundo tiene tiempo, fotos, dinero para los que se sienten que son poderosos, triunfadores y se llevan todos los aplausos. El mundo sabe exaltar a ciertas figuras que van modelando la conciencia, algunas veces imponiendo ideas, ideologías, maneras de sentir”, señaló. En cambio, “Jesús es exaltado en la cruz por medio de la humillación, que no es fácil vivir cuando nos toca pasar una humillación, porque la humillación nos hace humildes y en el lenguaje de la fe, somos exaltados cuando somos humillados. Y esto es muy difícil de entender”, puntualizó.

“La sabiduría de la Cruz nos ayuda precisamente a comprender que, a través de esta humildad, está el camino de la salvación”, concluyó.

Asistieron a la celebración el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtube, junto con autoridades municipales.
Al comienzo de la misa, el arzobispo de Salta, monseñor Cargnello, agradeció la “providencial” presencia de monseñor Giobando “en el día que nosotros recordamos al padre Carrión”, y recordó que este obispo “fue testigo privilegiado del vínculo que tiene hoy Salta con el Papa porque lo acompañó siendo novicio”.

El origen de la fiesta del Señor y la Virgen del Milagro

La festividad religiosa tiene sus orígenes en 1692, cuando intensos terremotos sacudieron parte de lo que hoy es suelo salteño. Por eso, el padre José Carrión pidió sacar la olvidada imagen del Cristo Crucificado, que casi un siglo antes había llegado a la catedral desde España tras naufragar en la zona del Callao, en Perú. Entonces los terremotos cesaron y, al reingresar al templo, los participantes de esa primera procesión vieron que la imagen de la Virgen María era la única que se encontraba intacta.

Desde aquel momento, las imágenes se convirtieron en el Señor y la Virgen del Milagro y cada 15 de septiembre salen de la catedral salteña en procesión a recorrer las calles de la ciudad para renovar el “pacto de fidelidad” con sus devotos.