Cultura Octubre 30, 2016

Un lobo gigante en Cafayate

Lobo mitológico

Cuando el servidor de dios reapareció siniestro en el valle, buscó entonces a un protector o guardián para que ambos fueran sirvientes de Pastís, el Rey Poderoso, quién los premió con un lobo gigantesco, a cambio de su silencio.

¿Pero qué era lo que el servidor de dios y el protector debían callar?; las vísperas del recuerdo como un tal vez, esperando soportar la sensación de que todo terminaría. Sin embargo, la realidad de la función llegaría para los que viven sin principios.

Bajo la palma del Pastís, el Rey Poderoso, se hallaban los confidentes que desterraron todo el bien, financiando con dolor la vida hermosa de la que gozarían como injustos, sin razón, mientras aguardaran la maldad que imparten los dioses.

El lobo gigantesco, que había sido premio, consideraba a los cazadores nocturnos suficientemente estúpidos como para atreverse a batirlo. Y a pesar que las fieras carniceras apremian a sus víctimas en manada, ésta lo hacía solo.

El pueblo en el valle volvía a creer para quedarse en aquello que hace bien, sin más horizonte que la otra mitad, pagando por pagar, por una copa sin fondo. No sabían que la barrica estaba en ocho décimos vacía y que se achicaban las posibilidades de proteger su esperanza.

Enloquecidos por vivir, para sobrevivir, el servidor de dios y el protector obtuvieron, además del obsequio de Pastís, el Rey Poderoso, un cuerpo de oro y un método para hacer quedar al demonio como una vulgar ladrón.

Una madrugada comenzó a llover como si la tierra le pidiera agua al cielo. La estación, lejos de allí, ridiculizaba a su alance al tiempo, para que ni con todo el aliento del mundo pudiera cruzar el mar que dividía a los mundos.

Pastís, el Rey Poderoso, les falló a su lado; tan frívolo y presuntuoso que terminó con el horror del aullido del lobo gigantesco que devoró a la luz del día, recalcitrante, toda la gentileza que había supuesto tamaña oferta.

¿Quién como Dios llega? Iluminará la noche, silenciará el sentido a todos los días, eternamente. Les recordará que ser bueno es mejor y que es posible luchar por un mundo con menos traición. Brindará fuerte por el rey, el servidor y el protector; por el lobo la renta y su condición.

¿En qué se ha puesto a pensar? En el pueblo del valle las cosas no andaban bien, del amor no había esperanza y no existía verdad en el mundo que pudiera devolverles la paz.

Otra vez, las víctimas son culpables, han construido un concepto.

De la Dirección de Diario Cafayate