Valle Calchaquí: cuarentena y política

Valle Calchaqui. Amanacer

Cafayate – Cuando se cumplen 20 días del aislamiento obligatorio, el deber de la política es mantener la unidad y ese beneficio depende de la actitud de sus dirigentes. La meta sanitaria y social es privilegiar la salud y la vida, en solidaridad.

La crisis que atraviesan Cafayate y San Carlos es incógnita y no existe dirigente político, en todo el Valle Calchaquí, que haya experimentado una pandemia cuyas consecuencias amenacen a toda una comunidad. El fin es evitar que las personas se enfermen y se mueran.

En el Valle Calchaquí viven aproximadamente 26 mil personas, de las cuales 60 son agentes, enfermeras o médicos, y la herramienta para contener al coronavirus es el aislamiento. La estructura sanitaria puede colapsar y la política debe impedir que eso ocurra.

La preparación para el brote de coronavirus es responsabilidad de todos, pero jerarquiza a la conducción política, al sistema de salud y a las fuerzas de seguridad.


Los hospitales de Cafayate y San Carlos deberán mantener sus servicios habituales a la vez que atiendan a los posibles afectados por el coronavirus


Ante la catástrofe, la respuesta de la sociedad del Valle Calchaquí será capaz de defender el resultado de su comunidad política, representada por quienes ocupan roles con autoridad y poder.

Las actitudes de los intendentes, senadores, diputados, concejales y funcionarios, determinarán la reintegración del Valle Calchaquí una vez finalizada la pandemia.

Las repercusiones sociales y sanitarias del coronavirus, proporcionarán una base para las ciencias de la economía y la salud y la formulación de observaciones.

La lógica del ejercicio de la función de gobierno, es para satisfacer la necesidad de la población y cualquier funcionario que haya desempeñado ese rol, ateniéndose al protocolo sobre pandemia, ha logrado institucionalizar la política.

Diario Cafayate