Valle Calchaquí: de la democracia a la oclocracia

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La división de la opinión pública y la ideología de la desunión, se convierten en el medio de expresión de quienes hacen política. Simultáneamente, la democracia representativa y las instituciones de gobierno, afrontan una crisis de credibilidad

(Cafayate) – La oclocracia es una degeneración de la democracia, resultado de la desesperación del pueblo por la inoperancia del gobierno ante la falta de insumos en el sistema sanitario. Esa tendencia es contraria a la de una sociedad organizada políticamente.

La crisis en la disponibilidad de insumos de salud, demuestra que las demandas del «pueblo» no son atendidas por sus gobernantes y que esa indiferencia origina una soberanía sin intermediación de órganos representativos.

Prueba de ello, los vecinos del Sur del Valle Calchaquí (Jóvenes x Cafayate, Unidos por Animaná, Peregrinos de San Carlos y Angastaco Solidario) se organizan y realizan colectas para comprar insumos, implantes y equipamientos, para proveer a sus hospitales o centros de atención, ante la crisis sanitaria.

Por esa solidaridad vecinal, la colecta de Cafayate es de $360 mil ($20 per cápita), la de San Carlos de 4 tubos de oxígeno (1 cada 1750 habitantes), la de Animaná de $67.000 ($39 per cápita) y la de Angastaco que no finaliza aún. Así, los gobiernos ganan el favor del pueblo que expresa con ego su rencor hacia los dirigentes en las redes sociales.


«las masas avanzarán con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes»


Así, surge la voluntad de un pueblo valiente en el amor pero analfabeto en la política que parece perder su derecho (adquirido) a la salud, mientras los poderes (actualmente en crisis), conociendo la incapacidad de los vecinos de autogobernarse, saben que la solidaridad de la multitud no resuelve la crisis sanitaria.

Esas masas, ahora se atreven también a cuestionar los onerosos sueldos y fastuosos privilegios de los funcionarios del poder judicial y a sus máximas autoridades, quienes al formar parte de los comités de emergencia no dictan sentencias imparciales, visibilizando un claro conflicto de interés.

Por tal imparcialidad, ese pueblo apela al poder legislativo y protesta por la ausencia de sus legisladores; les reclama incluso a sus diputados provinciales el subsidio de $100 mil que debía ser destinado a entidades que colaborasen con el sistema de salud.

La inacabable crisis de la clase política, origina el hartazgo de la sociedad; la fase final de un ciclo oprobioso de gobierno, aunque de una forma impura que nace de la eliminación de toda oposición, por un pueblo que decide no soportar el egoísmo político del maldito poder.

Diario Cafayate