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Viejismo: discriminados por la edad

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adultos mayores

El viejismo (discriminación por motivo de edad) genera autoestima baja, enfermedad, exclusión y maltrato. El concepto existe desde la década de 1960 y alerta sobre sus efectos negativos en la vida de las personas adultas mayores.

El viejismo afecta más a las mujeres que a los varones, debido a los estereotipos de belleza y porque la industria antiaging, por intereses económicos, aborrece el proceso natural del envejecimiento.

La marginación a las adultas mayores, se evidencia en el ámbito laboral, los medios de comunicación y en las relaciones sociales, y casi toda la población está destinada a sufrirla.

La nueva política propone un modelo de envejecimiento agradable, diverso, independiente y pleno que promueva la valoración de la experiencia y el talento de las personas de mayor edad en las áreas de la cultura, la educación y el trabajo.

El profesor de historia y filosofía, Francisco Javier González Martín, enseña que «el elixir de la eterna juventud está escondido en el único lugar en donde a nadie se le ocurre buscar: en nuestro interior»

Más allá de la discriminación en el ámbito laboral, los medios de comunicación y las relaciones sociales, existe otra que refiere a la vida sexual. Principalmente, se debe a que las transmisiones culturales atraviesan a las personas y la mayoría son educadas y formadas con la idea de que en la vejez se termina el erotismo y la sexualidad.

Muchas personas, ingresan en la etapa madura con un sentimiento de derrota, de que la juventud o lo bueno ya se ha terminado. Pero, si se afronta este cambio como el inicio de una fase y no como el fin de otra, la vida tiende a mejorar.

En general, pretender tener el mismo tipo de sexualidad de los 30 o 40 sería ilógico, pero la información acerca de las particularidades de una sexualidad a los 60 o 70 expulsa esa frustración.

En conclusión, la praxis de la nueva política convoca al debate, disenso y consenso para ampliar vínculos e incidir en las soluciones públicas que permitan a las personas adultas mayores vincularse con confianza y respeto, y para expulsar el viejismo (la discriminación por edad).