Sociedad Agosto 12, 2017

Vino Mariani

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Las propiedades estimulantes de las hojas de coca eran conocidas por los antiguos incas, que hacían de ellas un uso ritual, impregnado de connotaciones religiosas. Solamente el Inca y sus allegados tenían derecho a mascarla y, en ciertos casos, los soldados y trabajadores que servían al imperio.

Posteriormente, los conquistadores descubrieron los beneficios de la coca como energizante para lograr un mayor rendimiento en los trabajadores indígenas. En efecto, el mascado de la coca produce una sutil pero duradera estimulación, la reducción del apetito y aumento de la resistencia física.

Recién en 1859 Albert Nierman, científico de la universidad de Gottigen extrajo el alcaloide básico de la coca y lo llamó cocaína.

En 1863, un corso llamado Angelo Mariani desarrolló un “vin Mariani”; mezcla de cocaína y vino que se hizo popular rápidamente, iniciando así la propagación de la adicción a la droga.

Gustaron de este “vino” muchas celebridades, entre ellas Stevenson, Ibsen y Thomas Edison. Pocos años después, Mariani fue condecorado y declarado benefactor de la humanidad por el papa León XIII.

Sigmund Freud y Vasili Von Airep estudiaron las propiedades anestésicas de la cocaína y su influencia en el sistema nervioso. Vieron en ella una alternativa válida para salvar de la adicción a morfinómanos y opiómanos y ponderaron sus cualidades de antidepresiva y energizante.

Luego, en 1865, acusado por el médico Albrech Erelnmeyer de “haber puesto en libertad el tercer castigo de la humanidad después del alcohol y el opio”, Freud abandonó el uso de la droga y se retractó de sus escritos.

Las bebidas con aditivos de cocaína se popularizaron por todo el mundo.

Los círculos médicos no obstante, estaban alertados sobre los peligros de la droga y en 1891 fueron reportados doscientos noventa casos de muertos por intoxicaciones de cocaína.

En 1922 la importación de cocaína fue declarada totalmente ilegal en Estados Unidos de América. Recién en 1979 reapareció el uso popular de la cocaína en forma de clorhidrato (polvo blanco). En los años ´80 la demanda de la cocaína se hizo extensiva.

El clima y la extensión, particularmente en Perú, Colombia y Bolivia son concretamente favorables para el desarrollo de la cocaína lo que, sumado al enorme mercado de los Estados Unidos de América, promovió un negocio multimillonario.

Organizado, poderoso e internacional, el cartel de cocaína devino en una poderosa “alta burocracia” que influencia en individuos, organizaciones privadas y estatales, negocios y gobiernos.

Procesada como clorhidrato de cocaína, la droga es exportada de Sudamérica a través de zonas de tráfico marítimo como las Bahamas y contrabandeada por aire y por mar.

De la Redacción de Diario Cafayate