Cultura Noviembre 5, 2017

Yoga no es religión

el yoga no es religion, es conciencia

CAFAYATE (redacción) – La palabra religión viene del latín: el prefijo re indica intensidad, el verbo ligare, ligar o amarrar, y el sufijo ion acción y efecto. Entonces religión significaría algo así como “acción y efecto de ligar fuertemente (con Dios)”, re- ligar, volver a ligar.

La palabra Yoga viene del sánscrito, cuyo prefijo yug alude al término unión (yugo). Traducimos la palabra Yoga como Unión. Nos refiere a la unión del Alma Individual con el Alma Universal o Totalidad. Implica la unión de la conciencia humana con la Divinidad.

De aquí deducimos que el yoga no solo se trata de ejercitación física. Aunque pueda ser tomado así, y es completamente valido, cada cual llega desde su búsqueda.

La esencia del Yoga considera y se funda sobre una concepción espiritual. ¿Podemos decir que es religión? No. Podemos decir que es espiritual, sí. Lo espiritual abraza lo religioso y lo trasciende, va un pasito más allá, porque no responde a un único modo de vivenciar o entender a Dios, lo Divino, la Creación, el Universo, o como consideremos llamarlo. Pues todo es espiritual.

Las religiones, más allá de que cada una tiene su particularidad, engloban un conjunto de creencias y prácticas, una determinada manera de entender el mundo y la naturaleza humana, lo que lleva a una ética y moral determinadas. Abarcando las religiones a un grupo de personas que la profesan y/o practican.

El Yoga es una práctica, una búsqueda y un proceso personal, íntimo, propio. Podemos decir que existen tantos Yogas como personas que lo practican. Ya que ante todo, a mi modo de entenderlo, se encuentra cada individualidad, cada experiencia, cada particular forma de practicarlo, sentirlo (a nivel del sentir) y de darle sentido. Por lo tanto, no se enfrenta o excluye a lo religioso, personas que creen y practican su propia religión pueden practicar Yoga. Sin ningún tipo de problema o contradicción.

Así también uno puede practicar Yoga sin involucrarse con el aspecto espiritual y recibir lo mismo todos los beneficios que brinda a nivel físico, fisiológico y mental.
El Yoga es un campo cada vez más amplio, porque crece y se multiplica por el mundo, por diferentes culturas, a pasos agigantados. Recordemos que lleva unos 6.000 años de historia y recorrido. Y cada lugar y época por la que pasa lo va nutriendo, pues recibe nuevas formas, nuevas concepciones, entendimientos. Se enriquece, se actualiza.

Para mí lo interesante viene de que, como seres humanos en evolución, nos mantengamos en movimiento, y no me refiero solo al aspecto físico, (aunque el sedentarismo trae muchos más problemas que el sobrepeso). Sino también al “movimiento mental”, transitar búsquedas consientes, que nos eleven, hacer experiencia propia más que vivir por lo que nos cuentan. Como profesa una frase que anda circulando “Salir de la zona de confort”. Mantener viva la llama que busca, que cuestiona y se cuestiona, que no da las cosas por hecho, que puede crear y recrearse a sí mismo. Ir corriéndonos de pensamientos estancos, limitados, muertos. Ir corriéndonos del modo automático de vivir. Esto nada tiene que ver con practicar tal o cual religión, y esto es a lo que nos invita el Yoga.

Yoga no es religión.
Yoga es conciencia.

De la Redacción de Diario Cafayate – Profesora Ana Julia Sartor