Sociedad Septiembre 26, 2017

Los tres cuerpos

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Pensarnos y concebirnos como seres que vivimos en múltiples dimensiones o niveles, nos invita a profundizar en nosotros mismos y a expandirnos hacia algo más que lo puramente material o visible a los ojos físicos.

Todas las cosas tienen dos aspectos; un aspecto superficial, que se encuentra expuesto a la luz, y un aspecto interior, oculto, que no está expuesto. Una planta por ejemplo, tiene por encima del suelo un tallo, ramas y hojas que reciben el calor y la luz del sol, mientras que sus raíces se encuentran bajo tierra, sin que a ellas llegue el menor rayo solar. En invierno, la parte que se encuentra por encima del suelo parece haber muerto, pero en cuanto la primavera le aporta su calor, las ramas se llenan de vida, aparecen las nuevas hojas verdes y se abren los capullos en flor. Nada de esto podría suceder si no existieran las raíces, la parte oculta de la planta.

Algo muy similar sucede en nosotros, los humanos. Las sabidurías antiguas (particularmente tomaré nociones del Samkhya, Vedanta, Tantra y Yoga) transmiten que somos portadores de 3 cuerpos: yendo de lo más denso a lo más sutil, el cuerpo físico, el cuerpo sutil y el cuerpo causal.

El cuerpo físico es esencial para la manifestación y el crecimiento del hombre en su particular estado de evolución. Nuestro ser verdadero, el ser real, nuestra parte inmortal o espíritu no es un cuerpo, más lo ocupa y utiliza como instrumento para hacer su experiencia en la tierra. Podemos ver a nuestro cuerpo como el templo de nuestro espíritu. De aquí la importancia de amarlo y cuidarlo, nos acompañará durante toda esta vida, para luego “cambiar la vestimenta” después de la muerte. “De tierra somos y a la tierra volvemos” nos dice la Biblia.

El cuerpo físico es la parte visible de nosotros (como el tallo, las hojas y flor en la planta). Y esta parte es sostenida y mantenida con vida gracias a los ocultos aspectos del cuerpo sutil y el cuerpo causal (como la raíz de la planta).

El cuerpo sutil (también podemos encontrarlo en algunos textos como cuerpo astral) no es visible para el ojo físico. Abarca en el ser humano su aspecto vital o energético, emocional, mental y psíquico. Entre otros aspectos como la percepción a través de los sentidos y nuestra capacidad de hacer y conocer relacionados a ellos, el cuerpo sutil está constituido por las cuatro facultades de la mente individual (llamada en sanscrito por las sabidurías antiguas antahkarana). Estas son: el intelecto (buddhi), la conciencia discriminativa, el aspecto más elevado y lucido de nuestra mente, nuestra capacidad de discriminar y tomar decisiones. El ego (ahamkara), es el principio de identificación. Debemos tener cuidado con las corrientes espirituales que nos dicen que el ego es algo malo y hay que eliminarlo. Más bien la imagen sería la de “domar al ego”, él es el que nos posibilita el sentido de individualidad en la tierra, muy distinto a la experiencia de totalidad y fusión de la dimensión espiritual. El ego es sumamente necesario para caminar nuestra experiencia en esta tierra. El ego será también nuestro motor en la búsqueda espiritual sincera. Más hay que cuidar de no quedar identificados con todo lo que no somos, pues olvidaríamos nuestro verdadero origen y el camino de regreso a Casa. La tercera facultad de nuestra mente individual es el pensamiento propiamente dicho (manas), más bien relacionado a la mente inferior, a diferencia de buddhi o intelecto (que sería un aspecto más noble de nuestra mente), este tipo de pensamiento o de mente,  es de naturaleza dual y fluctuante, se relaciona con las pasiones y deseos más instintivos, más animales, es bastante caótica y desordenada. La cuarta facultad sería la memoria (chitta).

El cuerpo causal, debe su nombre a ser la causa u origen de los otros dos cuerpos. Es lo más puro del ser humano, la esencia, el cuerpo donde reside el Ser (Atman). Los textos sagrados nos dicen que es algo de lo que no se puede decir casi nada, algo no comprensible en el estado mental ordinario.

Si bien estos cuerpos operan en diferentes dimensiones, con un tipo de energía correspondiente y apropiada a su dimensión, forman parte de un todo orgánico. Debemos mantener la cualidad de pensamiento de Totalidad, pues nunca el Todo es la mera suma de sus partes.

Somos seres espirituales teniendo una experiencia en la tierra.

De la Redacción de Diario Cafayate – Prof. Ana Julia Sartor – Prana Yoga Cafayate