Cultura Noviembre 11, 2017

Yoga y alimentación

yoga y medicina por Ana Julia Sartor

Recuerdo a un profesor diciéndonos a un grupo de estudiantes, todos vestidos de blanco, con turbantes en la cabeza y muchas ganas de profundizar en el camino del Yoga: “Si continúan comprometidos con la práctica irán cambiando sus amigos, su vestimenta y su alimentación”. Y fue cierto.

Voy a aclarar que con el tiempo he ido corriéndome de cualquier tipo de “ismo”, fundamentalismo y fanatismo. Y que considero que la Búsqueda sincera (la Búsqueda de profundizar el Misterio de la Existencia), es singular y personal y jamás una idéntica a otra.

Y para la alimentación también lo vale. De manera que, a mi entender,  no es indispensable ser vegetariano para practicar Yoga. Más es probable que con el tiempo, la relación y escucha al cuerpo (con su insuperable sabiduría) nos vaya dando algunas preferencias, algunas elecciones.

En India, una población de 1.350.336.745 aproximadamente es vegetariana, ovo-lacto-vegetariana, es decir que comen huevo, lácteos, variedad de cereales, verduras y fruta. Las vacas consideradas sagradas se pasean campantes por campos y calles. Y es de buen augurio cuidarlas y darles de comer.

Es notable cómo cada vez más personas sin pertenecer a esta cultura eligen esta alimentación. Y más aún, el veganismo. Se trata de una corriente de alimentación que no consume ningún tipo de producto animal (carnes, lácteos, huevos, miel, cueros, etc).

También en los últimos años se hizo más fuerte y extendida la “alimentación viva” (Raw Food). Es una alimentación que utiliza alimentos enteros libres de cocción que contienen enzimas. Cuando se cocinan los alimentos a más de 44º C de temperatura se destruyen sus enzimas y se pierden más del 80% de los nutrientes que necesita nuestro cuerpo. Son muy interesantes los planes de desintoxicación del cuerpo, mente y emociones a través de esta alimentación. Aquí encontramos los jugos detox.

Frente a todo esto, nuestra cultura actual nos lleva al “fast food”, también denominada “comida chatarra”, caracterizada por contener escaso valor nutricional, proveyendo exceso de calorías, azucares, sal y grasas saturadas. Y en muchos casos, aunque la comida sea preparada en casa, probablemente en el mejor de los casos, con amor y dedicación, la dieta consiste en consumir carne todos los días, junto a harinas y azúcar refinados (harinas blancas no integrales), con escasas frutas y verduras. Inclusive hay familias que comen carne al medio día y a la noche!! Un exceso para el cuerpo, que aguanta y aguanta…

Nuestro sistema digestivo tiene un tracto intestinal de unos 2 metros, fisiológicamente no está hecho para el exceso de consumo de carnes. Es más bien similar al de los seres herbívoros. Con mucho mucho esfuerzo, y esto repercute en nuestra vitalidad y nuestros humores, el cuerpo lo hace, trata de digerir, aunque le lleva más tiempo de lo debido, quedando desechos putrefactos dentro del cuerpo.

No pretendo hacer apología aquí del vegetarianismo, más bien abrir el tema para que, quien lo sienta e interese, busque e investigue. Hay abundante y muy interesante material al respecto. Recomiendo al naturista Néstor Palmetti, autor de varios libros y director de Prama en Villa Las Rosas Córdoba, en su espacio brinda retiros para desintoxicar el cuerpo personalizados. También al Dr. Gabriel Cousens, americano, medico e investigador quien ofrece investigaciones y casos empíricos de la cura de diabetes a través de la alimentación, entre otros….

“Que tu alimento sea tu medicina” nos dijo Hipócrates hace más de dos mil años. Y remata Violeta Parra hace unas décadas “Las flores de mi jardín han de ser mis enfermeras”, refiriéndose poéticamente al poder curador de las plantas.

Evitemos el exceso de alimentos industrializados, sintéticos. Colorantes, saborizantes, jarabes, hormonas y demás que le inyectan a nuestra comida diaria para volvernos adictos y adormecer nuestra conciencia. Volvamos a mirar a la Naturaleza, volvamos a reconocer que somos parte de ella y que ella contiene lo más saludable para nosotros. ¿Por qué no una pequeña huerta en casa?

Va una receta de un juguito detox para estos días de calorcito. Salud!!

Zumo verde depurativo y antioxidante

Ingredientes: 5 cm de apio, 1 pepino, el zumo de un limón, una cucharada de postre de jengibre rallado, un bol de espinacas frescas, 3 manzanas y una cucharada sopera de perejil fresco picado. Limpiamos todos los vegetales y los pasamos por la licuadora con un poco de agua, si nos queda muy denso deberemos utilizar después un colador o el chino. El zumo de limón y jengibre se puede añadir al final, el nivel de dulzor dependerá del tipo de manzana elegida.

Propiedades: Cóctel de vitaminas y minerales, muy basificador y oxigenador de la sangre, regula el tránsito intestinal y es un shock de energía.

De la Redacción de Diario Cafayate – Profesora Ana Julia Sartor